Un año y tres meses después de la investidura de Obama como presidente, su discurso se debilita en las encuestas pero empapa los bastiones de la moda americana.
Ayer se conoció la noticia de que Philips-Van Heusen (PVH), algo así como el LVMH del 'american dream' y poseedor de firmas como Arrow, Donna Karan y Calvin Klein, se apoderaba del adalid de la estética republicana: Tommy Hilfiger (hasta ahora de Apa Partners).
Aunque se asegura que Hilfiger continuará de director creativo de su marca, es de suponer que todas sus decisiones tendrán que pasar por la aprobación de PVH. Así que quizás se acabaron los tiempos en los que el diseñador convocaba a rostros relacionados con la aristocracia del Grand Old Party como la sobrinísima Lauren Bush.
Nacido en el seno de una familia ultracatólica y numerosísima de Nueva York, Hilfiger inició su carrera en 1969, con sólo 159 dólares y 20 pares de tejanos. Sin ninguna formación costurera a sus espaldas, nuestro chico lanzó en Manhattan su primera colección en 1984, y, al poco, ya tenía consolidado su logo azul blanco y rojo y determinada su inspiración en los campus universitarios estadounidenses. Sin esperárselo, su ropa de pronto fue aclamada por los amantes del 'hip hop', público que, se especuló, no era de su agrado. Quizá por ello, el diseñador se adscribió a la Liga Antidifamación y a la Fundación para el Proyecto Nacional Conmemorativo de Martin Luther King de Washington.
En 1992 Tommy ya cotizaba en bolsa y hasta tenía una línea de semilujo de prendas individuales con el nombre 'H' para la que reclutó como imagen a David Bowie y a su mujer somalí Imán. A pesar de estos gestos, es un hecho el talante conservador del modisto, y eso se nota en sus diseños de inspiración náutica y ecuestre . Perfectos para lucir en los Hamptons. Tanto fue así, que hasta aparecieron leyendas urbanas: por ejemplo, el rumor que decía que Hilfiger había hecho comentarios racistas en un programa de Oprah Winfrey, información que posteriormente desmintió la presentadora, también negra.
Tommy Hilfiger, en persona.
Ahora El trato comercial firmado ayer en Nueva York sitúa por sorpresa -y como consecuencia de la crisis- en el mismo bando a la marca más firmemente competidora del universo Hilfiger: la sofisticada, muy neoyorquina y, por tanto, demócrata casa Calvin Klein.
Richard Klein, su artífice, similar en edad a Thomas Jacob Hilfiger (se llevan 9 años), se crió, sin embargo, en un gueto judío del Bronx. Enseguida se hizo el dueño y señor de Manhattan y encontró un estilo particular que triunfó en la era Clinton. Su apuesta 'unisex' en la ropa 'sport' se materializó con su fragancia 'One', líder de ventas. Una jovenzuela Kate Moss fue catapultada al estrellato gracias a uno de sus anuncios. La 'top', entonces una quinceañera enclenque, posó con unos de sus míticos vaqueros. La imagen hizo que muchos pusieran el grito en el cielo por un físico que rozaba la anorexia. Pero a Calvin Klein le salió bien la jugada, situó a su marca como una de las firmas emblema del sueño americano (su origen inmigrante ayudaba) y fichó al brasileño Francisco Costa en 2003 para continuar con su línea minimalista.
En cualquier caso, si en algo ha destacado, sobre todo, Calvin Klein, ha sido con sus líneas de ropa interior. Los mejores cuerpos han adornado las marquesinas con sus sujetadores y calzoncillos, desde Natalia Vodianova hasta los recientes Eva Mendes y Fernando Verdasco. Si bien la imagen de Tommy tampoco ha estado exenta de 'celebs'. Thierry Henry en paños menores; Milla Jovovich, Carla Bruni y Helena Christensen con bolsos solidarios, etc. Incluso Elsa Pataky, ahora 'la Juani 2.0' versión americana de manos de Bigas Luna, es hoy una de sus embajadoras.
¿De quién es usted, de Calvin Klein o de Tommy Hilfiger? No se preocupe, si no lo tiene claro, siempre nos quedará Ralph Lauren
Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/16/cultura/1268752551.html
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada